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Categoría: Biblioteca al habla ...
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LAS AVENTURAS DE RUDOLF

EL DUENDE BRITÁNICO

Una vez en un reino muy muy lejano, pero no tanto ,iba a haber un gran héroe aun desconocido para algunos pero intimo para otros ,y era ni más ni menos que……yo, si yo. Hola me llamo Rudolf  y soy un duende británico con ocurrentes sarcasmos y sin exagerar, je je.

Mi vida hasta ahora no ha sido de las que contar de generación en generación, pero aún así estoy feliz de contaros lo que me iba a suceder después de varios días de mi recién llegada a el Gran y Sagrado Árbol de los duendes de el país de Ezdor, un país lleno de dragones, Fenix, sirenas y demás criaturas fantásticas.

 

El motivo de mi viaje a tan fantasioso lugar era más importante que las importaciones de escamas de dragón y plumas de buitres oscuros que había en esa época, mi motivo era trascendental, mi motivo era un raro objeto codiciado por los más entrenados y experimentados cazatesoros, estamos hablando del  la monumental  Garra de Lince Imperial  ,una garra que ofrecía a su portador poderes sobrenaturales aún desconocidos hasta el momento.

Bien, ahora os contaré después de mi llegada. Mi primera impresión fue magnífica, pues era un lugar increíble porque tenía todo tipo de personajes y criaturas en su gigantesco interior. A mi derecha un bonito sofá de piel de gacela. A mi izquierda una ninfa detrás de un mostrador recibiendo a un elfo de ojos grises con maletas blancas y un ser de rojos ropajes, pues era un gnomo ,más al  fondo se distinguía una escalera de caracol  con un cartel en el reposabrazos  en el que se apreciaban las palabras: “Aposentos del señor ,no pasar”. Al lado derecho de esta había unas puertas en las que se señalizaban los letreros de los baños para cada sexo. Próximo a este también habitaba un musgo rosa exclusivo de esta región, donde debajo tenían un elevador que funcionaba con un complejo  sistema de poleas. Al visualizar a un personaje entre la multitud reconocí  a mi hermano Alfons, otro duende británico que vino a Ezdor en busca de la fortuna que ofrecía esta región. Fui hacia él con una sonrisa en la cara y nos abrazamos con una nostalgia inmensa ya que no nos habíamos visto  en muchos años.

Luego de estar hablando durante horas sobre anécdotas de la región fui a hablar con la recepcionista para poder adquirir un apartamento donde vivir. Me ofrecieron una lujosa casa con unas vistas increíbles a un verde prado lleno de dulces crías de ocelote, pero no unas comunes sino unas crías moradas con unos puntos negros que tenían por todo el cuerpo. Ya en mi recién estrenado hogar me senté en el cálido sofá de la sala de estar mirando el horizonte desde el balcón con un chocolate caliente de la región hasta altas horas de la noche. Una vez finalizado el último trago de la taza me levanté y bostecé brevemente y me fui hacia la cama, una cama azul con mantas y sábanas  tan cálidas como la piel de un osito de peluche hecho de algodón. Me dormí al breve momento de tumbarme .De pronto un ruido desconocido me levantó agitadamente de la cama .Me calcé las pantuflas e intenté darle una explicación lógica al ruido y resultó ser el peculiar timbre de la puerta de mi apartamento. Fui hacia la puerta de madera con un tono oscuro casi negro ,entonces abrí la puerta y era una persona que no esperaba ver de nuevo: mi gran amigo y socio Arlock, otro duende más que era noruego. Le invité a pasar con una gran sonrisa en la cara, luego de recordar viejos tiempos le ofrecí el cuarto sobrante tan cómodo como el mío .La charla siguió ya a tempranas horas de la mañana:

-“Dime Arlock, qué te trae a Ezdor”. Dije amablemente.

-Pues oí que un duende británico se dirigía a esta rica región y decidí yo también tomar la oportunidad de ayudarte en tu nueva aventura.

-Pues me pone muy contento que me acompañes en esta aventura, Arlock.

Después de un desayuno Ezdoriano que consistía en una taza de té de hiervas silvestres  y unas tostadas de mermelada de frutos del bosque, nos marchamos de casa al encuentro de mi hermano Alfons que nos esperaba en la entrada de Árbol. Luego de encontrarnos Alfons y Arlock se saludaron nostálgicamente. Al  finalizar el saludo, Alfons nos propuso ir a una cabaña perteneciente a un gran mago conocido como Rondalf El Alto, quien poseía las poderosas espadas de Toshin el Caza Ogros, conocido nacionalmente por sus azañas liberando pueblos del malvado y sombrío reinado de los Ogros. Ya de esta historia tan real como la vida misma han pasado cientos de años. Las espadas tenían una empuñadura larga pero con una hoja corta tan afilada como las mejores espadas forjadas, tenían un color verde brillante y estaban hechas de un jade procedente del Templo de los fundadores de la fantasiosa región.

Por Ismael Makdomi

Continuará