Que el contexto influye en la literatura que escribimos queda más que patente en el escritor que nos ocupa en nuestro Club de Lectura Ítaca. Dedicamos este mes de abril a Sándor Márai y su libro La mujer justa. Gracias al contexto que le tocó vivir a este autor, entendemos de manera clara el significado de su obra apreciando así su valor histórico y cultural.
Nacido en Kassa (Hungría) en 1900 y muerto en San Diego (California, EE.UU) en 1989, fue novelista, dramaturgo, periodista, poeta y traductor. De familia acomodada, tuvo una infancia conflictiva por lo que lo ingresaron en un internado religioso. Su familia, dedicada a la abogacía hace que empiece la carrera de Derecho en Budapest, a los 18 años publica su primer libro de poemas. Desde el punto de vista político, se unió a los comunistas colaborando en su periódico, en régimen dictatorial. En 1919 se va a Alemania para estudiar periodismo y filosofía en Leipzig, Frankfurt y Berlín, donde conoce a la que fue su mujer: Ilona Matzner (Lola). Se casan en 1923 y viven primero en París, donde es corresponsal de un periódico burgués alemán; en 1928 regresan a Budapest, de régimen conservador.
Sus primeras novelas: El primer amor (1928), Los rebeldes (1930), Un perro con carácter (1932), El extranjero y Confesiones de un burgués (1934), esta última una aguda crítica de la burguesía de su tiempo, a la que él mismo pertenecía.
En 1936 publicó Kabala, colección de artículos donde examina el papel de los escritores a los que llama “aventureros del alma”.
Más tarde, en 1935 y 1939 respectivamente, publicará Divorcio de Buda y El legado de Esther. Ya en esta época, tras la adopción de János, por la pérdida de su hijo biológico, observa con preocupación el ascenso de los regímenes totalitarios.
La política húngara, tras la pérdida durante la guerra, está dirigida por Horthy, el almirante, se centra en la recuperación de los territorios perdidos, luego se alió con Mussolini en su conservación. Nuestro autor se declara entonces profundamente antifascista.
Así, juzgará con severidad la traición de los ideales demócratas por parte de la burguesía; durante el período de entreguerras y la Segunda Guerra Mundial publicó La conversión de Bolzano (1940) y El último encuentro (1942).
Ahora, cuando empieza a oscurecer sobre el precioso país que fue mi segundo país y cuyo nombre geográfico es Europa, cierro los ojos para ver mejor por un momento y no quiero creer en esta despedida.
Con la guerra cada vez más cerca y con el Ejército Rojo avanzando, los Márai, Lola era judía, se esconden en un pueblo a 25 kilómetros de Budapest para escapar de las muchas detenciones y deportaciones de entonces. Tildado de burgués, Márai abandonó definitivamente su país en 1948. Su libro Memorias de Hungría, relata sus años de desgracia bajo el régimen comunista, siendo considerado enemigo de clase.
En su exilio irá primero a Suiza y luego a Italia. Publica entonces un largo poema sobre la emigración, Halotti Beszéd:
Ya ven, amigos míos, lo que somos ante tus ojos. Somos polvo y cenizas, nuestros recuerdos se desmoronan como telas viejas.
En 1952, por considerarse en Italia vigilado policialmente, se trasladó a Nueva York obteniendo la ciudadanía en 1957.
En 1965 escribió La sangre de San Gennaro. Se sentía perdido y no le gustaba vivir en la gran manzana.
En 1967 hace testamento de sus escritos, que quiere llevar a Hungría, pero solo cuando los rusos abandonen el país. En este mismo año, el matrimonio vuelve a Italia, concretamente a Salerno y en los años siguientes escribirá obras de introspección, sobre la rebelión, el compromiso, la conversión o la traición. En 1978 volverá a la poesía publicando El delfín miró hacia atrás.
Volverá en 1980 a EE.UU, concretamente a San Diego, de donde no saldrá jamás. Las tragedias familiares, primero con la pérdida de sus hermanos, más tarde de su esposa y su hijo, lo vuelven una persona deprimida, ermitaña.
En la vejez tenemos que decidir lo que hacer con la soledad. Quizá sea mejor estar solo que en compañía. Pero la vejez sigue siendo un problema.
Amargado, echando de menos las verdes colinas del Castillo de Buda, enfermo de cáncer, se suicidó disparándose con una pistola en 1989, cuando faltaban algunos meses para la caída del Muro de Berlín. Sus cenizas, a petición suya, se esparcieron en el Pacífico.

ESTATUA DE MÁRAI EN KASSA (2004)
En su país, sus obras fueron censuradas por los comunistas. Cuando estos marchan, se empiezan a reeditar sus obras. Cultivó casi todos los géneros literarios y fue traductor de Franz Kafka. Su tema, la decadencia de la burguesía húngara, quedó reflejado en sus escritos, sobre todo en sus memorias y diarios, donde analiza las convulsiones políticas y sociales de la época (nazismo y comunismo).
Los países europeos, primero Francia y luego Italia, redescubrieron su obra en los 90, luego lo hicieron Alemania, Portugal y España.
Recuerda en su compromiso y estilo a Mann, Roth o Zweig. En sus novelas, ricas en monólogos, teatrales, se profundiza en lo psicológico y sentimental. No hay acción apenas. Se da mucha importancia a sus diarios y memorias por lo que tienen de testimonio de época. La situación política del XX le afectó sobremanera como a casi todos los escritores de su momento. Tanta dictadura lo volvió un ser realmente atribulado a la vez que combativo y por eso se exilió.
La complejidad de la vida europea dejó su espíritu bastante triste y a pesar de su vida en América, nunca olvidó la dificultad de su país. Tiempos muy convulsos para un alma sensible y comprometida, burgués renunciante, amante de la libertad.
La tristeza de sus historias es la suya propia.

Para completar la información, dejamos algunos interesantes enlaces sobre su obra:
https://www.hoyesarte.com/literatura/ficcion/volver-a-sandor-marai_170900/
https://cadenaser.com/programa/2020/10/04/un_libro_una_hora/1601802008_582504.html
https://theobjective.com/cultura/literatura/2026-01-25/sandor-marai-genio-moral-europa-letras/
