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Categoría: Con lupa ...
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¡Hola! Siento que tenía medio abandonada esta serie, han pasado más de dos meses desde el artículo de Camus. Aunque luego me acuerdo de que es culpa de Mario por tardar en hacer el de Marx y se me pasa xD. Hoy voy a hablaros de Epicuro de Samos, fundador de la escuela epicúrea, una doctrina que destaca por un concepto muy curioso: la felicidad es la única meta del hombre, y se consigue viviendo en placer continuo. Antes de empezar me gustaría aclarar que a partir de ahora iré poniendo notas en determinadas palabras para que podáis ir hasta el final del artículo y ver su significado, para facilitar la lectura (por ejemplo, Schopenhauer1). Y ahora sí, prosigamos con el artículo.

 

Epicuro nació en el año 341 a. C. en la isla de Samos, una colonia militar de Atenas. Desde pequeño tuvo un gran espíritu crítico y una gran curiosidad, leyendo a distintos filósofos. Con 14 años, se volvió alumno de Pánfilo, un discípulo de Platón, que le enseñaría las bases del idealismo platónico1, doctrina que posteriormente rechazaría, considerándola un fraude. Tras varios años de aprendizaje, en el año 311 a. C. fundó su primera escuela en la ciudad de Mitilene, Lesbos. Sin embargo, tras una serie de disputas con los aristotélicos de la ciudad, tuvo que abandonarla.

Pero en el 306 a. C., ya con 35 años, se mudó a Atenas, donde compró una casa en las afueras y un pequeño terreno cerca. Allí fue donde fundó el Jardín, su escuela filosófica. El Jardín era una escuela única: estaba un espacio rural y tranquilo, alejado del bullicio de Atenas, donde tenían lugar charlas, comidas, y eventos de todo tipo. Era más parecida a un retiro intelectual que un lugar dedicado a la paideia2 superior como la Academia de Platón o el Liceo de Aristóteles. Por si esto no fuera poco, se dejaba entrar a personas de toda edad y condición, incluyendo mujeres y esclavos. Epicuro dedicó el resto de su vida a ser maestro en esta escuela hasta el 270 a. C., año de su muerte.

Una vez aclarada su biografía (aunque creo que me he extendido un poco xD), procedamos a hablar de su filosofía:

Antes de hablar sobre la ataraxia y lo que viene a ser el epicureísmo en sí, me gustaría mencionar algunos aspectos en los que destacó Epicuro, como son la rebelión contra la fatalidad griega, el miedo o la filosofía de la religión, debido a que hay algunos aspectos de esta doctrina, sobre todo la división de placeres, con los que no concuerdo del todo.

Religión: Epicuro creó una paradoja llamada “problema del mal” que ha quedado patentada hasta el día de hoy, y que para mí es la más dura crítica que se ha hecho al monoteísmo:

¿Es que Dios quiere prevenir la maldad, pero no es capaz? Entonces no es omnipotente. ¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces es malévolo. ¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De donde surge entonces la maldad? ¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué llamarlo Dios?

Los cuatro miedos: Epicuro dio una solución rotunda a los cuatro mayores miedos de la época (miedo a los dioses, a la muerte, al dolor y al fracaso en la búsqueda del bien). Aunque Epicuro no era ateo, creía que los dioses eran seres demasiado alejados de nosotros. ¿Por qué unos seres completamente superiores a nosotros se iban a preocupar por nuestras vicisitudes? En cuanto al miedo a la muerte, decía que, cuando vivimos la muerte no se presenta, y cuando se presenta ya no vivimos. Definitivamente todo podemos resumirlo en una cita: “el futuro ni depende enteramente de nosotros, ni tampoco nos es totalmente ajeno, de modo que no debemos esperarlo como si hubiera de venir indefectiblemente ni tampoco desesperarnos como si no hubiera de venir nunca”.

Y por fin llegamos al epicureísmo: según Epicuro, la felicidad es la completa ausencia de sufrimiento o ataraxia (en griego: ausencia de turbación), y esta es la única meta del hombre. Para llegar a este objetivo, se debe vivir en constante placer, pero evitando los excesos, pues estos terminan provocando sufrimiento. Para controlar mejor este “hedonismo racional”, Epicuro divide los placeres en tres tipos y da una serie de recomendaciones al satisfacerlos:

En ningún caso debe arriesgarse la salud, la amistad o la economía en busca de un placer innecesario, sea natural o no. No hay placeres innaturales y necesarios porque “todo placer es un bien en medida que tiene por compañera a la naturaleza”. En total: para Epicuro, una vida rodeada de amistades, con placeres moderados y el mínimo sufrimiento, brinda la felicidad.

Me gustaría ahora incluir una opinión personal, que es algo que creo que no he hecho hasta ahora en esta serie y la verdad creo que debería añadir más a menudo, porque la base de la filosofía es la crítica, y de nada sirve escribir sobre filósofos si en ningún momento vas a opinar por ti mismo. Yo hace unos años me consideraba bastante epicúreo, de hecho en cierto modo lo sigo siendo, pero de una forma un poco menos radical que la que describe Epicuro. Si bien me gusta la idea de Epicuro de la felicidad como objetivo de todo hombre, no soy partidario de la ataraxia. Me explico: la ausencia de dolor no te va a hacer feliz por sí misma, la vida no es una balanza que se equilibra entre placer y dolor. Creo que de alguna forma podemos interpretar Un mundo feliz, de Aldous Huxley, como una crítica a esto. En Un mundo feliz, las personas consiguen la felicidad al vivir en una sucesión de placer, y en ningún momento sufren, porque sus emociones están manipuladas por una droga llamada soma. Todavía no he tenido la oportunidad de leer a Huxley, así que no puedo añadir más, pero creo que se entiende la idea. El sufrimiento es tan necesario como el placer, porque por más que tengas equilibrio económico, amistad y amor, una vida sin sufrir es una vida vacía. Os invito a que compartáis vosotros también vuestra opinión sobre esto, me gustaría que en adelante en esta serie pudiéramos abrir un debate para cada filósofo que comentemos Mario y yo. Hasta el próximo artículo.

1: explicado bastante por encima, es una doctrina creada por el filósofo griego Platón que constata que todo lo que vemos, oímos y sentimos de alguna forma son solo sombras de la verdadera realidad, que está formada por ideas.

2: para los antiguos griegos, el proceso de crianza de los niños, que consistía en la transmisión de saber ser y saber hacer.