Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

 A partir de la lectura y comentario del cuento corto La mancha de humedad, de la escritora uruguaya Juana de Ibarbourou, los alumnos de 1º de Eso dibujan en clase de Refuerzo de Lengua una mancha de humedad que se convierte en el personaje principal de un cuento inventado por ellos.

Estos son algunos geniales productos de la fantasía de estos alumnos:

 

LA MANCHA

Erase una vez la mancha de una pared que era muy feliz. Día tras días iban saliendo más manchas alrededor de esta, eran manchas que nadie limpiaba porque estaban en una casa en venta que nadie quería. Un día, salió una mancha al lado de la mancha feliz. Se hicieron amigas, incluso mejores amigas. Cada vez empezaron a salir más manchas alrededor de estas y también se iban haciendo amigas, hasta que llegó el día en que compraron la casa y al ver tantas manchas juntas pintaron la pared y todas desaparecieron para siempre.
DAVID MELERO VÉLEZ, ESO B

 casajuntoalavia

Casa junto a la vía del tren, Edward Hopper, 1925.

 

UNA MANCHA FELIZ

Era un niño que vivía en una casa en el campo. En su cuarto había manchas de humedad, pero nunca las quitaban. El niño se imaginaba que había cosas en la mancha, imaginaba perros, personas que conocía… Una de las manchas parecía muy feliz, tenía piernitas y todo, y ojos, nariz, boca..
Empezó el colegio, y con él el invierno. Llegó entonces la hora de limpiar. Un día, el niño al entrar en su casa, olió a lejía y se dio cuenta de que no estaba la mancha. Se puso triste, dibujó un corazón en su lugar y desde aquel día sigue el corazón allí.
Han pasado muchos años.
LUIS MIGUEL MERA, ESO B

 unamancha

 

MI MANCHA DE HUMEDAD

Yo era un niño cuando en mi cuarto apareció una mancha de humedad, para mí era como un amigo imaginario, a veces tiraba la pelota a la mancha como si fuera un portero de un partido de fútbol, mi madre se quejaba del ruido que hacía, yo quería que saliéramos a la calle, pero mi amigo no se podía mover y yo solo quería estar con él. Era mi mejor compañero.
Había niños del colegio que venían a mi casa, pero ellos donde yo veía a mi mejor amigo, solo veían una simple y asquerosa mancha de humedad.
A veces, cuando salía a la calle con ellos o jugaba a la videoconsola, me imaginaba a mi mejor amigo acompañándome. Yo quería estar con él, pero no podía dejar a los otros de lado. A él le contaba secretos que no sabía ni mi madre, le ponía al lado el mando de la consola y me imaginaba que no estaba jugando solo.
Un día, salí con mis compañeros de clase, y cuando volví, mi madre había quitado la mancha de humedad. Lloré mucho, pero ahora vivo solo porque ya me he hecho mayor y cada vez que en mi casa sale una mancha de humedad, me acuerdo de él, el que fue mi mejor amigo en la infancia.
DANIEL OLIVA ROLDÁN1º ESO B

 pelotaquerompe

bluecircus

The blue circus, Marc Chagall, 1950.

LA MANCHA

En un pueblo muy lejano vivía una niña llamada Mónica. Era muy imaginativa. Siempre que iba a dormir, solía sentarse en la ventana de su cuarto a contemplar las estrellas y la luna.
Un día de lluvia, Mónica estaba enferma, decidió dormirse, pero una gran mancha apareció en la pared, justo encima de su cama. Sus ojos azules se centraron en esa mancha y a pesar del cansancio, empezó a imaginar cosas. Imaginó que esa mancha era el espacio, veía todo el sistema solar y entre tantas cosas vio a un loro viajando hasta la tierra en un barco pirata, vio también el Museo del Prado con todas sus salas repletas de cuadros, vio a Leonardo Da Vinci pintando un cuadro bonito y vio a Velázquez pintando su cuadro más famoso, Las Meninas.
Todo un mundo de color, donde toda persona era feliz.
Un día, su madre entró en el cuarto de Mónica. Al ver la mancha, le dijo a su hija que debía desaparecer y Mónica, asustada y enérgica, le dijo que si hacía eso su mundo de color y magia desaparecería.
La madre, de todas formas, decidió llevarla con su abuela, mientras el pintor Cecilio hacía desaparecer la mancha.
La abuela de Mónica la vio muy triste y decidió hablar con ella:
- Mónica, ¿qué te pasa? ¿Es por esa mancha por lo que estás tan triste? ¿Por qué no dedicas tu imaginación a escribir o pintar?
Al volver a casa, la niña vio que la mancha ya había desaparecido así que decidió ponerse manos a la obra. Desde entonces dedicó todo su tiempo a pintar y escribir y todo lo que hacía eran ideas geniales.
Olvidó la mancha, pero continuó con su fantástica imaginación.

NOELIA GÓMEZ GARCÍA, ESO B