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Zugunruhe
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- Escrito por David Collis
- Categoría: Pensando en verde ...
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Aun a riesgo de mostrar sus debilidades, el caminante jamás ocultó que en su relación con las aves tenía más peso la parte emocional que la del conocimiento y eso le permitía acercarse a marismas y humedales con franqueza, buscando un encuentro con las aves que era, de alguna manera, un encuentro consigo mismo, con sus estados del yo adulto en ocasiones, del yo niño la más de las veces. Y en algún caso, por qué no, con el joven que algún día fue.
Así ocurrió una tarde en que se halló frente a un juvenil de canastera.
Add a commentLA LITERATURA COMO TERAPIA: BIBLIOTERAPIA Y BIBLIOCUIDADOS EN EL PROCESO DE LECTURA
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- Escrito por Charo Calvellido
- Categoría: Biblioteca al habla ...
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La lectura, como el amor, no admite imperativos.
COMO UNA NOVELA, DANIEL PENNAC
A partir del seminario realizado en Cádiz a principios del presente mes de julio, La lectura como refugio: Biblioterapia, cuentoterapia y bibliocuidados en la práctica clínica y social (días 9 y 10), este artículo trata de poner en orden las ideas, propuestas y conocimientos recibidos.
Empezamos reflexionando acerca de las repercusiones y bondades que la lectura y la literatura tienen en el lector, continuamos repasando la evolución histórica de la Biblioterapia, conectando con algunas de las distintas prácticas de éxito. Acabamos con algunas recomendaciones literarias que nos pueden servir para poner en práctica esta herramienta desde la actividad clínica o educativa y, además, mirando hacia el futuro, nos preguntamos por el desarrollo de esta manera de contemplar las ventajas de los libros.
Add a commentEl niño que fuiste
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- Escrito por David Collis
- Categoría: Pensando en verde ...
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Durante los meses de verano acostumbra el caminante a despedir el día paseando por las marismas; le gusta contemplar la escala cromática de rojos y violetas que va cayendo sobre las aguas y los montes bajos del horizonte, como si de un sutil velo se tratase, percibir cómo el silencio y la quietud van ganando terreno y cómo las aves muestran una repentina actividad. Los charrancitos se lanzan en un picado vertical, con las alas plegadas, sumergiéndose brevemente para capturar pequeños peces o crustáceos. Las cigüeñuelas sobrevuelan las aguas con el cuello y las patas completamente extendidas, trazando en el aire una silueta inconfundible. Un grupito de garcetas se eleva para desplazarse hacia una isleta del interior mientras un nutrido bando de gaviotas cruza las marismas para dirigirse hacia los arenales cercanos al mar.
Add a commentEl oficio más antiguo del mundo
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- Escrito por David Collis
- Categoría: Pensando en verde ...
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Durante muchos años el caminante ejerció la enseñanza y fue feliz. Caminaba entonces por los pasillos de los centros educativos como camina ahora por los senderos de marismas y humedales, procurando detener su mirada allí donde hay luz, sin por ello desconocer las zonas sombrías. Sabe que la oscuridad no le permitirá sacar una bonita imagen del mismo modo que sabía entonces que poner el foco de atención en el ruido y los sinsabores le impediría disfrutar de su trabajo como docente. Ahora piensa que ese oficio que tanto amó y del que tanto disfrutó responde de alguna manera a una pulsión por transmitir y compartir conocimientos, valores, experiencias y que esta pulsión forma parte de la naturaleza de cualquier ser vivo… El oficio más antiguo del mundo, le dijo a su hija con cierta sorna una tarde en que se habían acercado a un lugar de las marismas donde anidaban las cigüeñuelas.
Add a commentPrimaveras rellenas
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- Escrito por David Collis
- Categoría: Pensando en verde ...
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Comenzaba el mes de junio cuando el caminante fue invitado por su amigo Paco a conocer un búcaro que pendía de un emparrado, como un enigmático y silente peso muerto, como un signo de interrogación trazado en el aire limpio de la mañana. Al caminante no le resultaba extraña esa vasija de barro arcilloso utilizada para contener agua fresca, estaba habituado a verla en muchas casas desde pequeño. Le resultaba extraña la actitud entusiasta de su amigo, quien nada más llegar lo animó a sentarse en un banco de madera situado a escasos metros del búcaro. Yo me voy a ir a regar el huerto y a darles de comer a las gallinas; tú quédate ahí, junto a las primaveras rellenas y las alegrías de la casa, le dijo mientras señalaba con la mano un par de jardineras que se encontraban bajo la parra. Le encantaba esa antigua sabiduría de su amigo, su alegre y precisa manera de nombrar la realidad como quien esparce las semillas por un campo de cultivo.
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