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¡Hola! Hace unas semanas que no consigo sacar tiempo para escribir algo, así que he decidido publicar este trabajo que hice para Lengua sobre María Moliner, una mujer que consiguió destacar como filóloga durante el franquismo gracias a un diccionario que escribió. Espero que podáis conocer mejor a esta gran mujer.

Biografía

María Moliner fue una famosa lexicógrafa, filóloga y bibliotecaria, conocida por ser la autora del “Diccionario del uso español”.

Hija del médico Enrique Moliner Sanz y Matilde Ruiz Lanaja, nació el 30 de marzo de 1900 en Paniza, Zaragoza. Era la hermana mediana de la familia, nacida entre su hermano Enrique y su hermana Matilde. En 1902 la familia se mudó a Madrid, lugar donde María y sus hermanos empezaron sus estudios en la Institución Libre de Enseñanza. En esta época es cuando su profesor don Américo Castro suscita su interés en la lingüística y la filología.

En 1914, su padre, en uno de sus viajes a Argentina, decide quedarse; abandonando a su familia, que vuelve a Aragón en 1915 y pasa por muchos problemas económicos, logrando salir adelante gracias a María, que empieza a dar clases particulares. A pesar de esto, consigue entrar en el Estudio de Filología de Aragón, donde se forma y empieza a trabajar, colaborando en la redacción del Diccionario Aragonés. Finalmente, en 1921 se licencia en la especialidad de Historia, teniendo máximas calificaciones y Premio Extraordinario.

Tras esto, empieza su carrera como archivera y bibliotecaria en 1922, trasladándose numerosas veces de una ciudad a otra. Y fue en uno de estos traslados (en Murcia, concretamente) donde conoció a Fernando Ramón Ferrando, licenciado en Física, con quien se casa en 1925 y tiene cuatro hijos: Enrique, Fernando, Carmen y Pedro.

Pero al ser derrotado el bando republicano en la Guerra Civil, las consecuencias de la posguerra los afectaron bastante tanto a ella como a su marido: en 1939, su marido perdió la cátedra y fue trasladado a Murcia, mientras que ella regresó al Archivo de Hacienda de Valencia, bajando 18 niveles en el Cuerpo. Sin embargo, su marido fue rehabilitado con una cátedra en Física en la Universidad de Salamanca en 1946. Habiendo mejorado su situación, se trasladan a Madrid y María se incorpora a la biblioteca de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Madrid, siendo su directora hasta 1970, año en que se jubiló, dándosele el ingreso en la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, en su categoría de Lazo.

Sus últimos años estuvieron marcados por el cuidado de su marido, que se jubiló en 1962, enfermando y quedándose ciego en 1968, y por el deseo de pulir y ampliar su diccionario tranquilamente. Sin embargo, en 1973 aparecieron los primeros síntomas de una arterioesclerosis cerebral. Su marido falleció el 4 de septiembre de 1974. María pasó sus últimos seis años en su casa de la calle Santa Engracia, al cuidado de su hermana Matilde y dos de sus hijos.

Su diccionario y su influencia

En 1952, su hijo Fernando le trajo de París el libro Learner's Dictionary of Current English, de A. S. Hornby. Ella era consciente de las fallas del DRAE y había estado anotando ciertas correciones. Sin embargo, este libro le dio la idea de hacer un diccionario por sí misma. Le tomó 15 años terminarlo, trabajando siempre en su casa. Terminó firmando en 1955 un contrato con la editorial Gredos para su futura publicación. Era un diccionario muy amplio, incluyendo expresiones, frases hechas, familias de palabras y sinónimos además de definiciones. Anticipó el orden de la Ll en la L, y de la Ch en la C, o términos que la RAE no había admitido, como "cibernética", y agregó una gramática y una sintaxis con numerosos ejemplos. Ella misma afirmó "El diccionario de la Academia es el diccionario de la autoridad. En el mío no se ha tenido demasiado en cuenta la autoridad"... "Si yo me pongo a pensar qué es mi diccionario me acomete algo de presunción: es un diccionario único en el mundo".

Tuvo 3 ediciones: la primera en 1966-67, la segunda en 1998 y la tercera y última en 2007.

También es de destacar su relación con la RAE. Tras la publicación de su diccionario, fue propuesta como candidata para entrar en la Real Academia. Pero a pesar de la revolución que supuso su libro, su ingreso fue denegado. La razón de esto la expuso ella misma en una entrevista: “Sí, mi biografía es muy escueta en cuanto a que mi único mérito es mi diccionario. Es decir, yo no tengo ninguna obra que se pueda añadir a esa para hacer una larga lista que contribuya a acreditar mi entrada en la Academia (...) Mi obra es limpiamente el diccionario. Aun así, más adelante agregaría: Desde luego es una cosa indicada que un filósofo -por Emilio Alarcos- entre en la Academia y yo ya me echo fuera, pero si ese diccionario lo hubiera escrito un hombre, dirían: «¡Pero y ese hombre, cómo no está en la Academia!”.

Gran cantidad de instituciones de enseñanza y bibliotecas llevan su nombre.

Opinión

María Moliner fue una luchadora. Dejando de lado su diccionario por un momento, su vida fue muy dura en numerosos puntos: cuando su padre los abandonó a ella y a su familia, ella tuvo que trabajar para mantener a su familia con solo 14 años, y sin dejar de lado sus estudios (de hecho, se graduó con máximas calificaciones, como ya mencioné en su biografía). Y cuando Franco tomó el poder, su marido perdió la cátedra y ella fue trasladada a Valencia, perdiendo 18 niveles como archivera. Pero aun así, su marido recuperó la cátedra, se mudaron a Madrid y ella consiguió trabajo fijo allí. Eso por no hablar de su rol como madre también. Y entre tantos problemas económicos, laborales y de todo tipo consiguió hacer el diccionario más completo hasta el momento. Y si buscas su biografía en Wikipedia o algún otro sitio no habla mucho sobre su papel en la lucha feminista, pero conociendo la época por haber leído libros, biografías y textos en general no debe haber sido fácil conseguir todo lo que consiguió siendo una mujer. Un hecho que no se suele mencionar al hablar de su historia es que fue la primera mujer en dar clase en la Universidad de Murcia. Y la verdad, me parece injusto que se la recuerde por su diccionario cuando, incluso sin diccionario, es una mujer admirable. Por lo menos yo, me asombraría leyendo su biografía aunque nunca lo hubiera escrito.