Érase una vez un hombre que salió de un cuadro. Se dice que se escondía de la vida real; otros dicen que quería vivir otra vida dentro de los cuadros o que vivía de cuadro en cuadro.

Tras un tiempo, todo el mundo de ese lugar quería saber por qué y cómo se había metido en ese cuadro. La policía empezó a investigar y encontró a un testigo,una mujer que contó a la policía lo que había visto.

Dijo que vio al hombre salir de un cuadro y entrar en otro; parecía que al hombre le gustaba vivir experiencias en los cuadros donde podría tener nuevas vidas.

En definitiva, los cuadros no son solo para colgarlos y decorar algún sitio sino para vivir y disfrutar lo que cada cuadro refleja.